Sé valiente

Si hay un momento para echarle huevos a la vida, es el día en que notas esa cosa rara en tu cuerpo. Llámalo bulto, líquido, sangre, mareo, dolor, cambio. Corre, ve al médico. Una, dos, o las veces que hagan falta hasta que se te quedes tranquilo. Yo escuché "No es nada, no te preocupes", "Esto no es nada, será estrés", "No va a ser nada, ya verás", "No hay nada, estoy segura a un 99,9%". Sí, cuatro veces, cuatro médicos distintos. Hasta que, al despertar de la sedación tras la prueba definitoria, pregunté si efectivamente estaba todo tan bien como me aseguraban y escuché ese "pero se cura" que me cambió la vida .

Mi cáncer no fue de mama, y cada cáncer es distinto, sí. Pero todos comparten el PAVOR HO-RRI-BLE que sientes cuando notas "eso" que ya no es como antes. Yo voy al médico encantada si me caigo corriendo y se me hincha la rodilla como un balón de fútbol. Y si me venda la pierna de arriba a abajo y así puedo contar la historia a todo el mundo, mejor. Pero, ay, ¡cómo cambió la cosa cuando sentí Miedo de verdad!

La teoría es fácil: si hay algo malo es mejor saberlo cuanto antes para poder tratarlo enseguida. Pero lo cierto es que muchas personas no consultan por miedo a la mala noticia. O tardan demasiado. A mí me costó la vida asumir que tendría que ocuparme de ese asunto y sólo rumiaba "mevoyamorir - mevoyamorir - mevoyamorir" con zumbido constante en la cabeza y poniéndome en lo peor.

Pero lo peor que podía pasar no es que tuviera cáncer. Lo peor es que fuera tarde. Desgraciadamente, en ocasiones el pronóstico es malo incluso en etapas iniciales; pero por suerte son las menos. En muchísimos casos (la mayoría...?) el pronóstico depende de lo pronto que se detecte. Y ahí es vital prestar atención a nuestro cuerpo y consultar cuanto sintamos que algo va mal. Que seguramente no sea nada. Pero, si lo fuera, antes o después lo vamos a saber, así que mejor cogerlo a tiempo y atacarlo ya.

Mañana es el Día Internacional de Cáncer de Mama. Es difícil aportar algo que no esté dicho ya, pero desde mi experiencia os quiero dar este consejo: 

Que pares, que vamos demasiado rápido. Que escuches tu cuerpo, y que seas valiente. Si notas algo que te paraliza y te zumban los oídos porque intuyes que es importante, rúmialo un día o dos si quieres... pero no lo alargues y ve al médico. No lo dejes pasar. Si está cogido a tiempo tendrás toda la vida para agradecerte que fuiste muy valiente. Y también te lo agradecerán todos los que te quieren.




Os mando un fuerte abrazo, mucha fuerza
y TODO mi cariño para quien esté sufriendo por culpa de esta maldita enfermedad.
Es verdad que el cáncer no siempre se puede evitar, pero conocer nuestro cuerpo y escuchar sus señales nos puede salvar la vida. Hoy en día el cáncer de mama se cura en casi todos los casos, y además si se detecta precozmente los tratamientos son mucho más ligeros. Con el autoexamen aprendemos a notar cualquier cambio que pudiera producirse; son diez minutos al mes así que no valen las excusas:





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